
El Ozono fue descubierto en 1781 por el físico holandés Martinus van Marum trabajando con máquinas electroestáticas, en las cuales percibió el olor de un gas (ozono). En mayo de 1840 el químico alemán Christian Schönbein, de la Universidad de Basilea, lo nombró ozono, raíz griega que significa Ozein (exhalar un olor, sentir).
 
En la naturaleza se forma por la acción de las descargas eléctricas que se producen en la atmósfera y de su mayor o menor proporción en la misma, depende la pureza del ambiente. En los espacios naturales, bosques, montañas, prados, etc... se encuentra en mayor cantidad que en las ciudades o grandes aglomeraciones urbanas, en las que llega a desaparecer totalmente al no haber nuevo aporte de ozono y aumentar progresivamente la contaminación.
 

 
El ozono tiene un interesante uso industrial como precursor en la síntesis de algunos compuestos orgánicos, y sobre todo, como desinfectante (depuradoras). Las aplicaciones industriales, comerciales o domésticas, de los generadores de ozono son innumerables. Su principal propiedad es que es un potente oxidante. Sin embargo es más conocido por el importante papel que desempeña en la atmósfera.
 
Cuando el oxígeno del aire es sujeto a un pulso de alta energía, el doble enlace O=O del oxígeno se rompe entregando dos átomos de oxígeno los cuales luego se recombinan. Estas moléculas recombinadas contienen tres átomos de oxígeno en vez de dos, lo que da origen al ozono. Este O3 produce la eliminación absoluta de bacterias, virus, hongos, parásitos y olores presentes en el aire.
 

 
El gran poder esterilizante y desodorante del ozono, permite la eliminación total de los microorganismos causantes de la mayor parte de los malos olores, tanto los corporales, (sudor, respiración, etc...) como los producidos por animales domésticos, productos alimenticios, materias en descomposición, lavabos, humedades, tabaco, etc...
 
En Medicina, el ozono ha sido propuesto como viricida y bactericida. Esta técnica se conoce como ozonoterapia. Posee como principal característica su gran poder desinfectante, esterilizante y desodorante, así como el de reponer el oxígeno en los ambientes cerrados o enrarecidos por óxido de carbono. En locales con aire acondicionado favorece la desinfección y el ambiente resulta más fresco y sano, evitando los posibles contagios de múltiples enfermedades (afecciones respiratorias, asmas, alergias, etc...).
 
Los estudios sobre poblaciones humanas llevados a cabo con los niveles de ozono que se registran actualmente en Europa sugieren que la exposición al ozono puede afectar a largo plazo al desarrollo de la función pulmonar en los niños.
 
El ozono, por sí mismo, parece tener efectos sobre la salud sin la intervención de otros contaminantes; sobre todo, en el caso de las exposiciones de corta duración a concentraciones punta, que se producen principalmente en verano.
 
La presencia de otros contaminantes del aire, en particular las partículas en suspensión, puede potenciar o modificar los efectos del ozono.
 
Dentro de una población, cada individuo responde de manera diferente a la exposición al ozono, dependiendo de su edad, de si es asmático, de la cantidad de aire que respire y del tiempo que haya estado expuesto al ozono.
 
El ozono se puede producir artificialmente mediante un Generador de ozono también denominado ozonizador. Este es capaz de producir ozono artificialmente, mediante la generación de una tensión eléctrica llamada "Efecto Corona" que produce iones negativos y ozono.